EL NOMBRE DE LA ROSA

PRÓLOGO

(…) “Un día lo encontré paseando por el jardín sin ningún propósito aparente, como si no debiese dar cuenta a Dios de sus obras. En la oden me habían enseñado a hacer un uso muy distinto de mi tiempo, y se lo dije. Respondió que la belleza del cosmos no procede sólo de una unidad en la variedad, sino también de la variedad en la unidad” (…).

 

UMBERTO ECO

Carina Larrechea Calderón

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